COMPARATIVE STUDY: SOCIAL REPRESENTATIONS OF EARLY CHILDHOOD CARE IN THE GENERAL POPULATION VS. PARENTS AT CHILD DEVELOPMENTS CENTERS (CEDI)
Bernardo Kerman Bkerman@uflo.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3066-007X
Gabriel Mortara Gabriel.mortara@uflouniveridad.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1911-5820
Natalia Campoya Ncampoya@buenosaires.gob.ar
Universidad de Flores, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0009-0001-4553-0000
Melisa Gaggino melisa.gaggino@uflouniverisidad.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6994-1392
Rocío Kobylanski rocio.kobylanski@uflouniversidad.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1283-9968
Camila Menéndez Maissonave camila.menendez@uflouniversidad.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-0592-6482
Lara María Itatí König lara.konig@uflouniversidad.edu.ar
Universidad de Flores, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0009-0001-3328-9715
Cómo citar este artículo / Citation: Kerman, B., Mortara, G., Campoya, N., Gaggino, M., Kobylanski, R., Menéndez Maissonave, C. & König, L. (2026). Estudio comparativo en Representaciones Sociales del cuidado de niños pequeños en población general y en padres y madres de los CeDI. Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara, Vol. 11 (411). DOI: https://doi.org/10.32351/rca.v11.411
Copyright: © 2026 RCAFMC. Este artículo de acceso abierto es distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC BY 4.0). Recibido: 03/01/2026. Aceptado: 06/01/2026. Publicación online: 10/01/2026.
Conflicto de intereses: Ninguno que declarar.
El estudio de las representaciones sociales relacionado al cuidado infantil facilita el entendimiento de las prácticas de crianza revelando cómo se normalizan y transmiten formas de cuidar a los niños.
En este escrito se compara la percepción de la población general con la de cuidadores que asisten a Centros de Desarrollo Infantil (CeDI). A partir de un marco teórico cognitivo-sistémico con perspectiva humanística se definieron siete dimensiones de cuidado: expresión de afecto y aceptación, contacto sensorial, comunicación, necesidades básicas, lúdicas, límites y satisfacción con el rol parental.
Se realizó un estudio descriptivo con diseño transversal. El muestreo fue no probabilístico intencional compuesto por 771 cuidadores de Argentina, con edades entre 18 y 68. El 79,6% de la muestra estuvo conformada por la población general y el 20,4% por cuidadores de los CeDI. El mismo se analizó a través de una técnica de asociación de palabras (Wagner & Hayes, 2011). Se identificó un núcleo común de significados donde los términos amor, responsabilidad y paciencia presentan las frecuencias más altas. Estos resultados sugieren que, a nivel general, el cuidado se estructura principalmente sobre dimensiones afectivas y normativas, valorando la disponibilidad emocional del adulto. El análisis comparativo reveló diferencias significativas. Los cuidadores de los CeDI jerarquizan el cuidado de forma menos abstracta empleando términos como educación, alimentación, salud e higiene con una frecuencia mayor que la población general. Esta discrepancia evidencia que, en contextos de vulnerabilidad social, la representación del cuidado está fuertemente ligada a la satisfacción de necesidades básicas y fácticas.
Abstract
The study of social representations related to childcare facilitates the understanding of parenting practices by revealing how ways of caring for children are normalized and transmitted. In this paper, the perception of the general population is compared with that of caregivers attending Child Development Centers (CeDI). Based on a cognitive-systemic theoretical framework with a humanistic perspective, seven dimensions of care were defined: expression of love and acceptance, sensory contact, communication, basic needs, play, limits and satisfaction with the parental role. A descriptive study with a cross-sectional design was conducted. The sample was intentional non-probabilistic. It was composed by 771 caregivers from Argentina, with ages ranging from 18 to 68. 79.6% of the sample consisted of the general population and 20.4% were caregivers from the CeDI. It was analyzed through a word association technique (Wagner & Hayes, 2011). A common core of meanings was identified where the terms love, responsibility, and patience present the highest frequencies. These results suggest that, at a general level, care is structured mainly around affective and normative dimensions, valuing the emotional availability of the adult. The comparative analysis revealed significant differences; CeDI caregivers prioritize care in a less abstract way, using terms such as education, nutrition, health, and hygiene with a higher frequency than the general population. This discrepancy evidences that in contexts of social vulnerability, the representation of care is strongly linked to the satisfaction of basic and factual needs.
Palabras Claves: cuidado infantil; representaciones sociales; infancia; vulnerabilidad
Keywords: childcare; social representations; childhood; vulnerability
A partir del estudio de las representaciones sociales (RS) del cuidado de niños pequeños es posible entender cómo se construyen las prácticas de crianza y de qué forma se comprenden, legitiman y replican modelos específicos de atención. Jodelet (1993), define a las representaciones sociales como un tipo de saber que tiene su origen en el sentido común. Las construcciones sociales referentes a los vínculos de cuidado, en conjunto con las características y competencias individuales de los adultos impactan en el tipo y calidad de cuidado que los niños reciben (Chávez Ibarra & Vergara del Solar, 2018).
Cuidar de niños pequeños implica, desde una perspectiva integral, alimentar, proteger, establecer y mantener vínculos de calidad, brindar sostén simbólico y favorecer su autonomía (Bowlby, 1979) (Moneta, 2014). A su vez, las acciones referentes al cuidado deben propiciar el desarrollo de las capacidades motrices y cognitivas, mediante vínculos armoniosos entre cuidadores y niños (Mendoza Albis et al., 2022). El cuidado es reconocido como una necesidad básica y un derecho universal, destacando su importancia social y política, así como la responsabilidad de los Estados para adoptar medidas que garanticen el cumplimiento de ese derecho (Corte IDH, 2025).
Frente a situaciones de vulnerabilidad social, conductas referidas a la educación, comportamiento afectivo y socialización se presentan reducidas o debilitados en la mayoría de los padres (Barudy & Dantagnan, 2005, 2010). Rodríguez Enríquez y Marzonetto (2015) sostienen que en sociedades desiguales estas actividades de cuidado contribuyen a condicionar las oportunidades de los niños de familias de menores ingresos, influyendo sobre la estratificación social y la reproducción intergeneracional de la pobreza.
Para abordar dichas situaciones, en la periferia de la ciudad de Buenos Aires existen centros que acompañan a niños y sus familias en situación de vulnerabilidad social. Se denominan Centros de Desarrollo Infantil (CeDI) y su función es promover el desarrollo de niñas y niños, basándose en la prevención y el respeto del juego como un derecho de la infancia. Estos espacios son parte de un programa implementado por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, s.f.).
El objetivo de este artículo es identificar, analizar y comparar las representaciones sociales de la población general con la población que asiste a los CeDI para visibilizar sus diferencias y vincularlas con las dimensiones simbólicas que estructuran el cuidado. Por otra parte, generar conocimientos que contribuyan al diseño de prácticas e intervenciones integrales.
El término representaciones sociales (RS) hace referencia a un tipo de conocimiento específico, entendido como el saber del sentido común. En estos saberes se manifiestan como procesos funcionales y generativos que poseen una gran influencia social. Incluyen tanto conocimientos como tareas, es decir, objetivos y procedimientos que los individuos deben cumplir y que son establecidos por una determinada colectividad. Su importancia radica en la influencia que ejerce de manera directa sobre el funcionamiento cognitivo, la organización y el comportamiento sociales (Jodelet, 1993).
Cabe aclarar que las (RS), no implican un consenso absoluto, en tanto las distintas identidades involucran diferentes posicionamientos sociales respecto del objeto (Elejabarrieta, 1994). Efectivamente, una RS es el patrón de habla y acción en el que se interrelacionan sujetos y objetos de manera tal que se verifica el cumplimiento de las expectativas grupales (Wagner y Hayes, 2011). Así, no se originan en las mentes individuales sino en procesos intersubjetivos, que se basan en acuerdos colectivos y en una historia de interacción (Raudsepp, 2005). Son el reflejo de procesos sociales que tienen lugar entre los miembros de una unidad social. Por consiguiente, las RS no son externas e impuestas sobre un sujeto sino que se constituyen como una condición necesaria para su funcionamiento y agencia (Raudsepp, 2005).
Las conductas del cuidado de niños son variadas y diversas, se relacionan con múltiples aspectos del desarrollo y de las formas de interacción parental, siendo estos factores decisivos para el desarrollo integral de los niños y niñas. El sostenimiento emocional, la satisfacción de necesidades alimenticias, de higiene y la protección son consideradas como acciones de cuidado (Bowlby, 1969) (Moneta, 2014).
En consecuencia, para poder definir operacionalmente la variable de cuidado, es conveniente entenderla como un conjunto de distintas dimensiones que abarcan aspectos cognitivos, afectivos, conductuales y contextuales.
En función de relacionar las RS de las poblaciones de estudio con los factores y las necesidades asociadas al cuidado de niños pequeños se han descripto dimensiones específicas en el marco teórico. Entre ellas:
La expresión de afecto y aceptación es considerada una dimensión esencial para el cuidado de niños pequeños. Desde el enfoque de la teoría del apego, al sostener interacciones cálidas, caracterizadas por la disponibilidad emocional y la consistencia, se propicia la construcción de un vínculo de apego seguro. Frente al malestar y a situaciones de exploración, el cuidador representa un refugio. Los efectos positivos de este tipo de vínculo, en cuanto a la autonomía, desarrollo socioemocional y autorregulación, se sostienen a lo largo del ciclo vital (Bowlby 1993 citado en Romero Escobar & Romero Escobar, 2022) (Moneta, 2014).
A su vez, el contacto físico sensorial se presenta como un aspecto fundamental en la primera infancia siendo relevante para el aprendizaje y comunicación de los niños. Por otra parte, la relación de la díada madre-hijo, beneficiaría una serie de transacciones reguladas psíquicas y biológicamente entre el niño y el cuidador primario, favoreciendo el progreso de las funciones de autorregulación, la formación de una personalidad resiliente y el manejo de estrés (Tessier et al., 1998).
Otra de las dimensiones, Comunicación y lenguaje, representa otro componente importante asociado al cuidado y el desarrollo de los niños (Tomás, 1989). Cabe aclarar que la comunicación se extiende más allá del discurso verbal. El lenguaje no verbal implica lo corporal, gestual, distancia física, actitud en general, como canales válidos y necesarios, sobre todo en los primeros años de vida del niño (Altares, 2008).
En lo que hace a las necesidades lúdicas, éstas se fundamentan en la importancia del juego para el desarrollo motriz, cognitivo y socioemocional de los niños. Al jugar, se construyen aprendizajes y se expresan emociones mediados por la exploración, la curiosidad y el placer (Malajovich, 2009). Al ofrecer materiales adecuados y participar de manera sensible, los adultos propician la estimulación de los niños a su cuidado (Alatorre, 2025). El juego conforma entonces una dimensión del cuidado que favorece el crecimiento integral y bienestar infantil (Sojo, 2011).
Luego, las sensaciones de placer y gratificación forman parte de la satisfacción con el rol parental y son percibidas al conocer la individualidad del niño, identificar las expectativas del rol y realizar tareas de cuidado (Pridjam & Chang, 1989 citado en Botha et al., 2020). El reconocimiento por parte de la comunidad de la función parental y el recibir apoyo social se asocia con la disminución del estrés parental (Rodrigo López et al., 2009) (Rodrigo López & Callejas Castro, 2021).
A continuación, el conjunto de normas y reglas que tanto padres y cuidadores establecen con el objetivo de mantener la disciplina en los niños se denominan límites. Colaboran en la enseñanza por parte de los adultos de las reglas sociales y las normas que deben cumplir en distintos ámbitos. El dictado de dichas normas resulta insuficiente sino se acompañan y sostienen los parámetros de conducta que se establezcan desde el mundo adulto, lo cual les permite incorporarlos y desarrollar la adecuación social (Zagury, 2004).
Finalmente, las necesidades básicas incluyen alimentación, salud, higiene, vivienda, descanso, seguridad y protección frente a riesgos. Resultan fundamentales para la supervivencia y el desarrollo integral del niño. La adecuada satisfacción de dichas necesidades contribuye a procesos madurativos saludables y previene situaciones de violencia o negligencia (Ochaita & Espinoza, 2004) (UNICEF, 2023).
En conjunto, estas dimensiones conforman un entramado interdependiente que permite comprender la complejidad del cuidado en la primera infancia. Su integración favorece la construcción de entornos protectores y estimula el desarrollo global del niño.
La posibilidad de comparar las RS de los padres de la población general y los CeDI posibilita entender si existen diferencias en la forma que simbolizan sus conductas orientadas al cuidado de sus hijos. Aquellas familias que asisten a los CeDI tienden a encontrarse en contextos vulnerables, por lo que se vuelve relevante estudiar si la diferencia en nivel socioeconómico y condiciones sociales afectan la forma en la que representan como cuidan a sus hijos. Más precisamente interesa indagar si hay diferencias en la forma en la que priorizan ciertos aspectos de la crianza por sobre otros.
Se llevó a cabo un estudio descriptivo con un diseño transversal. El muestreo fue no probabilístico intencional, compuesta por madres, padres y cuidadores de Argentina (n=771) con edades entre 18 y 68 y una media de 36,26 años. El 79,6% (n=614) de la muestra estuvo conformada por la población general y el 20,4% (n=157) por madres, padres y cuidadores de los CeDI. El 83,1% (n=642) eran mujeres y el 16,7% (n=129) varones. Respecto al nivel educativo se consideró el máximo alcanzado y la distribución fue: 2,3% (n=18) primario, 27,4% (n=211) secundario y 70,3% (n=542) estudios terciarios/universitarios. 34,5% (n=266) reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 58,6% (n=452) en la Provincia de Buenos Aires y el 6,9% (n=53) del interior del país.
Instrumentos y procedimientos: La recolección de datos se realizó en el último semestre del año 2024. Se administró la técnica de asociación de palabras (Wagner & Hayes, 2011) a partir del término inductor “Cuidado de Niños” y se solicitó a los sujetos que escribieran las primeras cinco palabras que les vinieran a la mente al pensar en ese término. Seguida por un cuestionario de datos sociodemográficos en el que se indagaba sexo, edad y nivel educativo y clase social percibida.
Resultados
Mediante la técnica de asociación de palabras de la población total (n=771) se obtuvo un corpus textual de 3976 palabras de las cuales 770 eran términos distintos. Luego, se sustituyeron sinónimos y términos con diferentes formas gramaticales (singulares/plurales y género) (Sarrica, 2007) (Verges, 1999). En todos los casos se mantuvo la forma con mayor frecuencia en el corpus de asociaciones. De esa manera el corpus definitivo quedo compuesto por 3976 de las cuales 514 fueron palabras únicas. A continuación, se presenta la estructura de la representación social del cuidado de niños pequeños de todos los participantes, de acuerdo con la frecuencia promedio de las asociaciones (Tabla 1).
Tabla 1
Términos con mayor frecuencia de aparición (>40) de las asociaciones de la
población total (N=771).
|
Palabra |
Frecuencia |
|
Amor |
511 |
|
Responsabilidad |
378 |
|
Paciencia |
259 |
|
Respeto |
169 |
|
Atención |
135 |
|
Educación |
118 |
|
Cuidado |
116 |
|
Juego |
108 |
|
Protección |
90 |
|
Contención |
61 |
|
Cansancio |
60 |
|
Salud |
57 |
|
Cariño |
57 |
|
Tiempo |
55 |
|
Alimentación |
50 |
|
Seguridad |
48 |
|
Enseñar |
45 |
|
Dedicación |
44 |
|
Limitar |
43 |
|
Empatía |
41 |
|
|
|
|
|
|
A partir de las asociaciones de palabras encontradas se generaron 3 categorías semánticas que permiten clasificar la mayoría de los términos. En primer lugar, se denomina Necesidades Emocionales a aquellos elementos que los padres y madres consideran son necesarios en un nivel emocional para los niños y que asocian con la tarea de crianza: Amor, cariño, empatía, comprensión, etc. En segundo lugar, las Características Parentales que los padres refieren a lo que deben poseer para llevar a cabo la tarea de cuidado y crianza: Responsabilidad, paciencia, cuidado, etc. Por último, están aquellos elementos que nombramos Necesidades Fácticas, que son aspectos necesarios para la crianza y cuidado de un niño que un padre debe proveer: Educación, Alimentación, Protección, Higiene, etc.
Con el propósito de indagar si existían diferencias entre las asociaciones, se dividió a la muestra entre: padres, madres y cuidadores de la población general (n=614), y de los CeDI (n=157). Se realizó un análisis para comparar la frecuencia relativa de los términos con mayor de aparición (Figura 1).

Se encontraron diferencias significativas en el empleo de los términos de “educación”, “alimentación”, “salud” e “higiene” debido a que los padres de los CeDI presentaron una frecuencia relativa del doble o más de estas palabras en comparación con los padres de la población general. En el caso del término “alimentación”, los padres de los CeDI eran cinco veces más propensos a emplearlo que sus contrapartes de la población general.
Los resultados obtenidos permiten identificar que las representaciones sociales del cuidado de niños se estructuran en relación a dimensiones afectivas y normativas. Que las palabras con mayor frecuencia hayan sido “amor”, “responsabilidad”, “paciencia” y “respeto” apunta a que los padres, madres y cuidadores conciben el cuidado como una práctica relacional, vinculada con la disponibilidad emocional y el compromiso con la crianza. Estos resultados coinciden con lo planteado por Bowlby (1969, 1995) y Moneta (2014) que destacan la importancia del vínculo afectivo en el desarrollo socioemocional del niño.
La generación de las categorías semánticas de necesidades emocionales, características parentales y necesidades fácticas reflejan que el cuidado es un concepto multidimensional, que coincide con concepciones que lo entienden como un conjunto integrado de prácticas destinadas a garantizar el bienestar, la protección y el desarrollo del niño (Corte IDH, 2025) (Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015).
La comparación entre la población general y los padres, madres y cuidadores de los CeDI permite inferir diferencias a la hora en la que se jerarquizan las prácticas de cuidado. Más precisamente, los padres de los CeDI presentaron una mayor frecuencia relativa en términos como “educación”, “alimentación”, “salud” e “higiene”. Estos resultados permiten inferir que en contextos de mayor vulnerabilidad social, los padres representan el cuidado de forma menos abstracta y relacionado con la satisfacción de necesidades básicas, lo cual coincide con lo señalado por Barudy y Dantagnan (2005, 2010) y Rodríguez Enríquez y Marzonetto (2015) respecto del impacto de las condiciones socioeconómicas en las prácticas de crianza.
Desde la teoría de las representaciones sociales, se puede entender que se comparte un núcleo de significado relacionado con aspectos emocionales, mientras que las variaciones que se encontraron son el resultado de distintos posicionamientos sociales (Elejabarrieta, 1994) (Jodelet, 1993).
Por último, los resultados demuestran la importancia de comprender las representaciones sociales del cuidado para así en el futuro poder desarrollar políticas públicas e intervenciones comunitarias que contemplen en su diseño los contextos sociales específicos. Entender como los cuidadores conceptualizan el cuidado permitirá orientar acciones que favorezcan el desarrollo y fortalecimiento de los vínculos parentales, como también el cumplimiento de las necesidades básicas y permitir el desarrollo integral de la primera infancia (Corte IDH, 2025) (Rodríguez Enríquez & Marzonetto, 2015).
Bernardo Kerman: Administración del proyecto, Supervisión, Validación, Revisión crítica del manuscrito, Conceptualización, Investigación, Análisis formal, Redacción.
Gabriel Mortara: Supervisión, Validación, Investigación, Revisión crítica del manuscrito.
Natalia Campoya: Conceptualización, Investigación y Redacción.
Rocío Kobylanski: Conceptualización, Investigación y Redacción.
Melisa Gaggino: Conceptualización, Investigación, Redacción, Revisión crítica del manuscrito.
Camila Menéndez Maissonave: Conceptualización, Investigación y Redacción, Visualización (incluida maquetación y preparación de formato).
Lara María Itatí König: Conceptualización, Investigación y Redacción, Visualización (incluida maquetación y preparación de formato).
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